•  
  •  
  •  

Existió una vez una villa llamada Foces, que estaba ubicada en el antiguo camino real que unía Alquezar con Huesca, y cuyas tierras eran propiedad de la familia de caballeros del mismo nombre. En 1249, el Señor Ximeno de Foces mandó construir y pagó una iglesia cerca del pueblo, consagrada al Arcángel San MiguelEl encargado de pesar las almas de los difuntos y llevar las almas de los justos al cielo, es por ello que muchas iglesias panteones están dedicadas a San Miguel Arcángel, con el propósito de que sirviera de Panteón a los de su linaje. Más de 200 canteros, según las distintas marcas de cantero que han quedado grabadas en sus piedras, intervinieron en su construcción, de tal forma que muy pronto quedó erigida la iglesia de tradicional planta de cruz latina.

jerusalen

El emblema de la Orden de San Juan de Jerusalén

Pero en 1258, Ximeno de Foces, que había ayudado a conquistar tierras valencianas para el Rey Jaime I de Aragón, es nombrado por éste procurador general del nuevo Reino de Valencia, por lo que se asienta definitivamente en tierras valencianas, lejos de Foces y, al año siguiente, en 1259 decide donar la iglesia, su castillo, la villa de Foces y otras propiedades que tenía en Aragón a los Caballeros de la Orden de San Juan de JerusalénLa Orden de San Juan de Jerusalén o de los Hospitalarios en la Wikipedia, con la obligación de hacer un convento, así como la de mantener un comendador y trece monjes presbíteros de dicha orden en Foces.

A ciencia cierta, se desconoce si D. Ximeno fue enterrado en su Panteón de San Miguel de Foces, lo único que se sabe con seguridad es que allí reposan los restos de su hijo Atho de Foces, fallecido en 1302 y los de la esposa de éste, Sancha Vallés de Antillón.

En 1309 los hospitalarios abandonaron Foces, cuenta la leyenda que se debió a que un judío mandó asaltar el convento y degollar a todos sus monjes en la víspera de San Juan Bautista, el 23 de junio de ese año, porque éste no había quedado satisfecho con el consejo que pidió a los monjes, a fin de curar a su hija del mal de amores que sufría por un trovador que la abandonó, y que se ofendió de lo que le “recetaron” los monjes: el retorno del trovador a la vida de su hija.  A partir de 1348, cuando se desata la epidemia de la peste negra en Europa, el pueblo de Foces es literalmente desbastado por la enfermedad, y los pocos habitantes que sobrevivieron acabaron también por abandonarlo.

sanchayatho

Los arcosolios policromados con los sepulcros de Atho de Foces, a la izquierda y de Sancha Vallés de Antillón, derecha.

Durante los siglos siguientes, las piedras de las construcciones de Foces son aprovechadas en viviendas y en otras edificaciones de las poblaciones vecinas, e incluso se levantan con ellas muros de lindes entre campos, siendo así que la villa desaparece, así como el castillo de los Foces, el monasterio y el claustro de San Miguel de Foces. Lo único que se respetó fue la Iglesia, la tierra consagrada. El antiguo término municipal de Foces, se incorporó a la población vecina de Ibieca, y el panteón de San Miguel, que quedó solo en medio de los campos de labor, pasó a ser una simple ermita. Llegados al siglo XVIII, la expresión voluptuosa de la religiosidad barroca choca con la austeridad de los templos románicos y protogóticos, el hiperrealismo en las pinturas y esculturas de la época no casa con la rigidez y bidimensionalidad de las representaciones del gótico inicial. Muchas iglesias fueron “redecoradas” en esa época, y es lo que ocurrió con San Miguel de Foces, cuyas paredes exteriores e interiores se encalaron. Tiempo después, San Miguel de Foces también cumplió con el destino de muchas de las ermitas españolas que, sin puertas cerradas, servían para guardar el ganado de los lugareños y como resguardo de los transeúntes. A pesar de ser declarada Monumento Nacional en 1916, la ermita siguió siendo prácticamente una cuadra, con el suelo lleno de estiércol y paredes ennegrecidas, tal y como se la encontró D. Damián IguacénD. Damián Iguacén Borau en la Wikipedia cuando fue destinado como Párroco a Ibieca en 1941. D. Damián, que recientemente ha cumplido 100 años, y que es un hombre vivamente interesado en el patrimonio cultural y artístico, trabajó activamente en la limpieza del templo e impulsó su restauración, descubriéndose en la ermita de Foces un precioso suelo de losas de arcilla cocida que, muy probablemente, sea el original del siglo XIII.

Pero por lo que destaca esta Iglesia, además de por su pureza arquitectónica protogóticaLa arquitectura gótica inicial, de transición ente el románico y el gótico que difundió la Orden del Císter, y por la que se sustuyeron básicamente las bóvedas de cañón y arcos semicirculares por las bóvedas de crucería y arcos ojivales, es por las pinturas que se han conservado en los testeros del crucero, en los arcosoliosEl grosor de los muros, permitía aprovecharlos para hacer nichos con forma de arcos ojivales ciegos, donde se colocan los sarcófagos y sobre éstos. Como he apuntado anteriormente, están enterrados, en el transeptoDefinición en la wikipedia de transepto orientado al Sur, Atho de Foces y su esposa Sancha Vallés de Antillón. La fecha de las pinturas son de 1302, fecha en la que fallece Atho, donde se encuentra actualmente su esqueleto, y en el de su esposa, dicen los vecinos de Ibieca que había dos cráneos (hoy desaparecidos los dos, sólo quedan algunos huesos), uno de ellos pequeño, de un niño. En el transepto de enfrente, el del Norte, también hay dos arcosolios policromados con sus sarcófagos, si bien se desconoce quién ha estado enterrado en ellos, seguramente también algún descendiente de los Foces.

Las pinturas son de estilo gótico lineal, que se desarrolla principalmente en Francia, donde la línea resalta el dibujo y domina sobre el volumen. Su origen es claramente la pintura mural románica, también muy lineal, así como las miniaturas y, al mismo tiempo, recibe gran influencia del desarrollo de las vidrieras en las catedrales góticas, donde los plomillos delimitan el dibujo en éstas y los vidrios de colores componen las figuras. El llamado “Maestro de Foces” se cree que posiblemente fuera un artista francés que, ante el desarrollo y avances del góticoEn el gótico, los avances arquitectónicos posibilitan acabar con los gruesos muros de carga, sin apenas aberturas, que sostenían las pesadas bóvedas de cañón. Ahora se pueden abrir amplios ventanales y toman protagonismo las vidrieras frente a las pinturas murales en su país, cruzó la frontera en busca de territorios donde todavía se edificara en estilo románico o con un gótico menos avanzado, como es el caso de Aragón, a fin de poder continuar trabajando como pintor al fresco y al temple. Siglos después, la humedad ha hecho que los pigmentos de las pinturas que están sobre los arcosolios se oxiden, por lo que los tonos claros se han vuelto oscuros, y los oscuros claros, pareciendo que estén en negativo.

Todo esto y mucho más, nos lo explicó este domingo Toña, la guía de la Ermita, con quién quedamos en la Plaza del Ayuntamiento de Ibieca y nos la llevamos a San Miguel de Foces en coche (a la ermita se accede por una pista, y está a unos 2 kilómetros de Ibieca), donde nos tuvo casi 2 horas entretenidos con sus explicaciones. La entrada tan sólo cuesta 2 euros por persona, y cuesta mucho menos de lo que vale. Los horarios, de mañana y tarde, más o menos amplios según sea invierno o verano para aprovechar la luz natural, están expuestos en el Tablón de Anuncios del Ayuntamiento, así como el teléfono de contacto de Toña.

Para indagar un poco más sobre las pinturas del primer gótico en Aragón, con especial mención a las de San Miguel de Foces: Aragón Radio: Pinturas del Primer Gótico

Desde el siguiente enlace, se puede ir a una web con imágenes panorámicas del interior del panteón:
http://w360.me/p-2661